Mamá, que está ocupada guardando la compra, se detiene de repente.
"¿Una señora desconocida? Ya veremos cuando llegue papá".
El tono es seco, pero la niña se encoge de hombros, indiferente.
Descubre más
Comestibles
Unas horas después, llega papá. Acababa de dejar la maleta cuando mamá lo fulmina con la mirada, con los brazos cruzados, como si estuviera lista para la batalla.
"Dile a papá lo que me dijiste antes", le pregunta a la niña.
La niña salta de la silla, emocionada.
"¡Hay una señora aquí, papá!". Era muy guapa y llevaba un vestido rojo brillante. Dijo que vendría a ayudarte a encontrar… ¿tus documentos? Papá está paralizado por la sorpresa. Su rostro palidece y empieza a tartamudear:
"Eh... ¿te refieres a documentos?"
Este tipo de acertijo se basa en un truco bien conocido: explota nuestros procesos mentales automáticos. En cuanto leemos "1975", nuestro cerebro automáticamente asocia este número con un año. Es normal: asociamos espontáneamente este tipo de número con una fecha. ¡Y ahí es precisamente donde nos atascamos!
Porque en realidad, no hay nada que indique "1975" como año. Es solo una interpretación... y todo depende de ella.
Entonces, ¿cuál es la solución?
La mujer nació y murió en 1975... pero no en el año 1975. Nació en la habitación de un hospital (o en otro lugar) en 1975. Y murió en la misma habitación en 1975, a los 22 años.
Sí, es simple e ingenioso.