Después de los 70 años, las primeras horas de la mañana representan el mayor riesgo para las duchas calientes debido a la baja presión arterial y la menor respuesta cardiovascular. Elegir un momento más tarde del día y moderar la temperatura del agua son medidas simples y efectivas para mejorar la seguridad.
Escuchar al cuerpo y hacer ajustes conscientes es una de las formas más efectivas de cuidado preventivo en la edad adulta mayor.