Cocción incorrecta del ajo
La alicina, el principal compuesto activo del ajo, se destruye con el calor. Por lo tanto, para beneficiarte de sus propiedades curativas, se recomienda añadir el ajo a los platos durante los últimos 5–10 minutos de cocción o, mejor aún, consumirlo crudo.
No consumir ajo con el estómago vacío
Consumir ajo con el estómago vacío puede ser especialmente beneficioso. Diversos estudios demuestran que el ajo ayuda a reducir la inflamación y contiene antioxidantes. Si se ingiere entero, el ajo se descompone en el intestino y libera alicina, que actúa como un potente bactericida, antiviral y vermífugo.
Usar ajo ya picado
Cuando el ajo se corta o se machaca, libera un olor fuerte y muchos compuestos orgánicos sulfurados beneficiosos. Sin embargo, el ajo pierde rápidamente su eficacia una vez cortado. Por ello, es mejor usar dientes de ajo enteros y frescos. Asegúrate de que las cabezas estén firmes y sin brotes. Conserva el ajo seco en un lugar fresco, oscuro, seco y bien ventilado.
Preparar té de ajo
El té de ajo suele prepararse dejando el ajo en infusión en agua hirviendo. Sin embargo, el calor destruye la alicina, lo que hace que el té de ajo sea menos beneficioso. Además, no existen pruebas científicas significativas que demuestren la eficacia del té de ajo contra enfermedades específicas. Las afirmaciones sobre sus beneficios suelen estar exageradas.
Consumir ajo durante el embarazo
Por lo general, es seguro que las mujeres embarazadas consuman ajo en pequeñas cantidades. Sin embargo, ingerir grandes cantidades de ajo crudo o en forma de suplemento puede ser peligroso. El ajo tiende a aumentar la temperatura corporal, lo que podría provocar un aborto espontáneo. Por ello, se recomienda a las mujeres embarazadas consumir ajo con precaución.