ANNONSE

5 colores que conviene evitar después de los 50: pueden apagar la luminosidad

ANNONSE

ANNONSE

¿Alguna vez te ha pasado que te pones tu top favorito… y al mirarte al espejo notas que “algo” no encaja? ¿Unas ojeras más marcadas, un tono de piel menos luminoso, una expresión cansada que aparece de repente? ¿Y si el secreto no estuviera en el corte de la prenda, sino en su color?

Algunos tonos, aunque estén muy de moda, pueden transformar nuestro aspecto mucho más de lo que imaginamos, revelando o apagando nuestra luminosidad natural.

¿Por qué algunos colores pueden apagar el tono de la piel después de los 50?

Con el paso de los años, notamos que tonalidades que antes nos favorecían perfectamente de repente apagan nuestra luz. No te preocupes: cada color refleja la luz de manera diferente sobre el rostro. Cuando el tono elegido carece de suavidad o calidez, puede crear un contraste demasiado marcado o, por el contrario, aplanar los rasgos. El resultado es un aspecto cansado.

¿La buena noticia? Ajustando suavemente la paleta de colores, puedes conseguir al instante un tono de piel más fresco, como después de un paseo junto al mar.


Negro: una apuesta segura… pero no siempre estratégica

Lo adoramos: estiliza el rostro, aporta elegancia a cualquier look y simplifica las mañanas aceleradas. Sin embargo, llevado cerca del rostro, el negro puede acentuar las sombras naturales y endurecer los rasgos. Si realmente amas este color —¡y te entendemos!—, resérvalo para la parte inferior del cuerpo o suaviza su intensidad con un pañuelo ligero, joyas luminosas o un maquillaje delicado.


Azul marino demasiado intenso: cuando la elegancia pierde brillo

El azul oscuro suele considerarse una alternativa “segura” al negro… pero puede producir un efecto similar si es muy saturado. El resultado: la piel parece menos uniforme y menos vibrante, como si la luz dejara de reflejarse correctamente. Para mantener la elegancia sin perder luminosidad, elige tonos de azul más claros: azul real, índigo, azul pavo real… auténticos aliados de un rostro radiante.


Tonos pastel: delicados a la vista, menos favorecedores en la piel

Evocan helados de verano, jerséis ligeros y la llegada del buen tiempo. Sin embargo, a veces los colores pastel crean poco contraste con la piel, dándole un aspecto ligeramente apagado. No es necesario eliminarlos: puedes llevarlos en pequeños toques, como accesorios, o elegir versiones algo más intensas, como un rosa frambuesa claro o un azul cielo más vivo.


Verde caqui: de moda, sí… favorecedor, no siempre

El caqui, muy presente en las últimas temporadas, aporta carácter a un conjunto, pero puede endurecer los rasgos del rostro si le falta luminosidad. En algunos tonos de piel, el resultado es un aspecto apagado, como si el color absorbiera la luz. Una solución sencilla es optar por verdes más frescos: salvia, oliva claro o verde esmeralda, que aportan profundidad y brillo de inmediato.


Colores neón: llenos de energía… a veces demasiada

Vibrantes, alegres e indudablemente modernos, los tonos fluorescentes llaman la atención al instante. Sin embargo, su intensidad crea un contraste muy fuerte con el rostro, resaltando a veces rasgos que convendría suavizar. Si te atrae su lado dinámico, elígelos en accesorios (bolso, zapatos, pañuelo) para disfrutar de su energía sin apagar el tono de la piel.

ANNONSE

ANNONSE