Para crear un ambiente de sueño cómodo y acogedor, es fundamental tener almohadas limpias. Con el tiempo, las almohadas pueden acumular sudor, grasa, ácaros del polvo y otros contaminantes que no solo afectan su apariencia, sino también su frescura. Sin embargo, no es necesario que las tires y compres nuevas todavía. Con un poco de cuidado, puedes limpiar fácilmente las almohadas sucias, dejándolas blancas, esponjosas y con un aroma agradable. Aquí te explicamos cómo:
Qué necesitarás:
Almohadas sucias
Detergente suave para ropa
Bicarbonato de sodio
Vinagre blanco
Lavadora
Secadora
Pelotas de tenis (opcional)
Guía paso a paso: