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Este mensaje está dedicado a todos los abuelos.

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Un amigo mío trabajaba fuera de casa toda la semana, así que siempre intentaba pasar tiempo valioso con su familia los fines de semana.

Todos los domingos por la mañana, tenía una tradición especial: llevaba a su nieta de siete años a dar un paseo en coche. Solo ellos dos.

Era su momento de unión.

Cuando la abuela se hizo cargo de la tradición
Un domingo, sin embargo, tuvo un resfriado terrible y se sentía demasiado mal para levantarse de la cama.

Por suerte, su esposa se ofreció a llevar a su nieta a dar un paseo.

Cuando regresaron, la niña subió corriendo a ver a su abuelo.

“Bueno”, preguntó con una sonrisa, “¿disfrutaste el paseo con la abuela?”

“¡Ah, sí, papá!”, dijo emocionada.

“¿Y sabes qué?”

La respuesta que lo decía todo
La niña sonrió y anunció con orgullo:

“¡No vimos ni un solo imbécil, ni un solo idiota, ni una sola tontería por donde fuimos hoy!”

Y así, sin más…

La diferencia entre abuelas y abuelos quedó perfectamente clara.

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