Los refrescos son extremadamente populares en todo el mundo, pero su consumo regular puede provocar diversos problemas de salud.
Desde el aumento de peso hasta el daño óseo, el alto contenido de azúcar y productos químicos de los refrescos presenta riesgos que van más allá del simple concepto de calorías "vacías".
Estos son algunos de los efectos nocivos de estas bebidas en el cuerpo.
Ayuda para aumentar de peso
Los refrescos son una importante fuente de azúcares añadidos y prácticamente no contienen nutrientes. Los azúcares líquidos que contienen eluden los mecanismos naturales de saciedad del cuerpo, lo que conlleva una ingesta excesiva de calorías.
Los estudios demuestran que las personas que consumen bebidas azucaradas a diario tienen más probabilidades de aumentar de peso y desarrollar obesidad que aquellas que las evitan.
Impacto en la salud ósea
Una preocupación común relacionada con los refrescos es el riesgo de fragilidad ósea. Si bien se cree que el ácido fosfórico interfiere con el metabolismo del calcio, no se ha demostrado una relación directa.
El verdadero problema es la sustitución: la gente suele beber refrescos en lugar de bebidas ricas en calcio (como la leche), lo que reduce la ingesta de calcio.
Una ingesta suficiente de calcio puede neutralizar los efectos negativos de la cafeína y mantener unos huesos sanos a largo plazo.
Las aguas carbonatadas sin azúcar, ácido fosfórico ni cafeína (por ejemplo, el agua mineral con gas) no se consideran perjudiciales para la salud ósea.