Hay un truco sencillo que hace que la masa de pierogi quede perfecta siempre. He probado varias versiones, usando solo agua o añadiendo aceite, pero el huevo marcó la diferencia. Hace que la masa quede suave, elástica, fácil de extender y no se agriete durante la cocción. Además, retiene bien el relleno, independientemente de si preparo empanadillas rusas, de carne o dulces. Añadir huevo también significa que no necesito usar mucha harina al extender. Cuando tengo un poco más de tiempo, uso solo yemas de huevo; la masa queda aún más tierna, pero funciona perfectamente incluso con un huevo entero. Recomiendo este método con confianza a cualquiera que busque una receta fiable de pierogi caseros.
Ingredientes:
👉 500 g de harina común
👉 1 huevo
👉 250 ml de agua caliente (aproximadamente 1 taza)