No sabía cómo responder a la pregunta, pero su promesa de honestidad y su petición de que nos convirtiéramos en una familia de verdad resonaron en la parte de mí que aún anhelaba el sueño que una vez compartimos.
"Una familia construida sobre la verdad, no sobre la mentira", prometió Scott. "Por favor, vuelve a casa, Everly".
No podía negar que yo también lo anhelaba. Agarré a Ella y la abracé con fuerza contra mi pecho, saludando a Scott con la cabeza, quien se acercó a abrazarnos.
*
Meses después de regresar a casa con Scott y la pequeña Ella, Scott se disculpó repentinamente de nuestro tiempo en familia debido a una supuesta necesidad urgente de ver a un amigo. Su repentina partida en su día libre fue inquietante. ¿Qué era tan urgente que no podía esperar?
La situación solo empeoró cuando un sobre misterioso apareció en mi puerta al día siguiente. Dentro había una foto de la misteriosa mujer de la playa con un bebé en brazos, junto con un mensaje escalofriante: "Maya no es el único secreto que Scott esconde".
La implicación era obvia: había otros secretos acechando bajo la superficie del pasado de Scott.
En pánico, llamé al número de la tarjeta y contacté con la mujer de la playa, quien finalmente se presentó como Amanda.
"Nos vemos en el Café Brown Beans", insistió, y añadió: "No se lo digas a Scott". En la cafetería, Amanda, acompañada de su hija, soltó la bomba: "Soy la exesposa de Scott... y esta es nuestra hija, Renée".
Ni siquiera tuve que pensarlo dos veces. Sabía que no mentía. Pero no esperaba el dolor agudo que sentí cuando mi mundo se hizo añicos una vez más.
"¿La exesposa de Scott?", balbuceé, desconsolada.