En una era donde la apariencia física juega un papel importante en nuestra sociedad, la imagen se convierte en una prioridad para todos. Y con razón, porque el precio de la imagen se sigue pagando y continúa alimentando estereotipos físicos en muchos ámbitos de la vida diaria. Sin embargo, cabe destacar que la apariencia no se limita a la fisonomía, sino que también incluye el estilo de vestir, la apariencia, los gestos y el comportamiento. Esta mujer sabe algo al respecto…
Según Carmen Lefevre, de la Universidad de Northumbria, la apariencia física de una persona puede verse influenciada por sus genes, hormonas o estilo de vida. Por eso se dice comúnmente que el rostro de una persona podría reflejar su alma. En un contexto completamente diferente, mientras cuestionan su propia normalidad, las personas se comparan constantemente con las reacciones de los demás hacia sus cuerpos, que proyectan como un lienzo en constante remezcla.