Su acción
Alimento excepcional, es tónico, antirraquítico, antianémico y antiescorbútico.
Su acción depurativa es similar a la del ajo en lo que respecta a la sangre, el medio interno y la elasticidad de los vasos arteriovenosos.
Tiene propiedades aperitivas y digestivas.
Es igualmente importante tanto para trabajadores manuales como para intelectuales.
Al igual que el ajo y la cebolla, se cita con frecuencia como preventivo del cáncer.
Su acción es importante sobre las vías urinarias.
Las personas que padecen artritis y reumatismo se beneficiarían de consumir abundante perejil.
Provoca un aumento del volumen de orina.
Las personas obesas y aquellas que desean reducir la celulitis podrían beneficiarse de su consumo diario. Los uratos, subproductos de los desechos nitrogenados, se eliminarán con mayor facilidad.
Estimula las secreciones biliares y pancreáticas.
Tonifica el músculo cardíaco.
A través del sistema nervioso, el apiol (principio activo del perejil) actúa sobre el sistema arteriovenoso, mejorando la vasodilatación y las contracciones cardíacas y de todas las fibras musculares, especialmente las lisas (vísceras, corazón, estómago, intestino, vejiga, útero).
Esta acción sobre el útero ha llevado a clasificarlo entre los emenagogos; favorece el flujo menstrual.
Aplicado externamente, fresco y machacado directamente sobre la piel, alivia las picaduras de avispa o abeja al calmar rápidamente el dolor.
El perejil no es un condimento cualquiera; es más bien un alimento medicinal que, al igual que el ajo y la cebolla, debería estar en tu plato todos los días si deseas vivir una vida larga y proteger tu integridad física y mental.